Inscripciones

Nunca te vayas sin despedirte

Muchas mamis con el objetivo de evitar que sus peques lloren, no se despiden. Pero, ¿es bueno hacerlo? Esta es una de las cuestiones que se plantean la mamis cuyos hijos sienten un gran apego hacia ellas. ¿Espero a que el niño esté entretenido y huyo? ¿Le digo adiós con la mano desde lejos? ¿Me acerco y le doy un beso aunque eso suponga que se agarre a mi pierna y se ponga a llorar para que no me vaya?

Siempre es mejor decir adiós

En todos los casos la respuesta es la misma: es mucho mejor despedirse, aunque llore, a no decirle nada y que descubra, después, que no estás. Es lo que dicen los psicólogos y pedagogos: no decirle que nos marchamos puede ser contraproducente. Genera desconfianza en el niño, que entiende que no puede “confiar” mucho en mamá a partir de ahora porque de repente desaparece. Si lo hace una vez, puede hacerlo en cualquier momento y eso le crea inseguridad.

Así pues, acercarte, darle un beso y explicarle que te tienes que ir es la mejor opción sea cual sea su reacción posterior. Eso sí, es importante que la despedida sea serena y no trasmitir nerviosismo. Y tampoco prolongarla excesivamente para compensar el tiempo que no se va a estar con el pequeño.

Ocurre lo mismo cuando lo dejas en la guardería. Es mejor despedirse, aunque el pequeño haga berrinche, que desaparecer cuando no se da cuenta. Probablemente, y eso es muy tranquilizante, dejará de llorar enseguida. Muchas veces las mamis transmiten a los hijos la pena de dejarlos en otras manos y en cuanto se van, los niños se tranquilizan.

Fuente

Deja tu comentario